Había una vez una hermosa princesa sirena llamada Lala. Creció feliz, amada por su padre, el Rey del Mar, y sus hermanas. Un día, Lala se enamoró de un príncipe humano que vivía en tierra firme. Era un amor prohibido, inaceptable en el mundo de las sirenas. A pesar de ello, Lala emprendió un viaje hacia la tierra. Bebió la poción que le dio la bruja Grace y se convirtió en humana. Sin embargo, era una poción prohibida; si no encontraba el amor verdadero, se desvanecería en espuma.
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