El día de su boda, Fulai muere inesperadamente. Su suegra, por viejas creencias, culpa a Xiuqin de la muerte de su hijo y la echa de casa como si fuera un mal presagio. Incluso sus propios padres la rechazan por vergüenza. Es entonces cuando Linsheng aparece, la lleva a su casa y la consuela, diciéndole que no es su culpa. Con el tiempo, Xiuqin y Linsheng se enamoran, pero los rumores comienzan a circular en el pueblo. Cuando la suegra de Xiuqin se entera, la obliga a volver a casa y la encierra en una pequeña habitación. Además, la suegra le ha buscado otro marido y la casa a la fuerza con Zhang el Ciego.
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