A esta edad, ya no busco cuentos de hadas con los hombres. Kimoto Mariko, 35 años, soltera y escritora independiente. Un día entra por casualidad en un pequeño restaurante y conecta al instante con el dueño, el señor Morihara, pasando una noche apasionada que hacía tiempo que no vivía. Por supuesto, no tiene ni la energía para enamorarse de un desconocido ni la intención de convertir esa noche en un recuerdo.
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