Como siempre, la enfermera Lucy corre de una sala pediátrica a otra, con el busca y los llantos llenando su caótico día a día. Pero esta noche, hay un niño que la agota especialmente: Adam, de cuatro años, ingresado por desnutrición. Su madre, Rebeca, insiste en quedarse a su lado toda la noche, pero el tribunal le ha prohibido visitas prolongadas por negligencia. Para que Adam, que se niega a comer, acceda a hacerlo, Lucy decide permitirle quedarse, pero resulta que Rebeca planea secuestrar a Adam en secreto.
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