Dos jóvenes recién fallecidos se encuentran en las calles de Atenas, inmersos en el pulso de la ciudad y los espectros de su historia. Uno es traductor, el otro fotógrafo; ambos fueron forasteros en vida. Tras la muerte, siguen atormentados por los ecos de sus deseos y errores. Juntos deambulan por la urbe, hallando consuelo en la indescriptible belleza de la existencia y su estela.
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