A 40 millas de la costa de Nueva Inglaterra se encuentra la Bahía de las Viudas, envuelta en niebla perpetua. Aquí circula una leyenda de un naufragio de hace cien años: todos los pescadores que zarparon yacen en el fondo del mar, dejando solo viudas en la isla y una maldición de sangre. El nuevo alcalde, Tom Loftis, está decidido a revitalizar el pueblo en decadencia e ignora las advertencias de los residentes, abriendo el lugar al turismo. Sin internet estable, solo los relatos absurdos de una maldición contados por los lugareños, él no cree en supersticiones y se esfuerza por atraer visitantes. Cuando los barcos de turistas entran en la bahía, figuras desconocidas comienzan a aparecer en la niebla, en la noche se escuchan lamentos desde las profundidades, y los residentes desaparecen uno tras otro, rompiendo por completo la tranquilidad del pueblo.
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