El protagonista masculino, en la mediana edad, bajo la intensa presión del trabajo y la vida, se vuelve gradualmente hastiado y pierde su rumbo. Un encuentro fortuito le revela una vía de escape poco convencional: sin importar cuán importantes sean los asuntos, los deja de lado y se toma sesenta minutos diarios para liberarse por completo. Durante ese tiempo, las personas y cosas que encuentra le resultan extrañamente familiares; cada evento y cada persona, aparentemente casuales, parecen estar relacionados con su pasado. Finalmente, el protagonista se reencuentra consigo mismo y completa su sanación espiritual y mental.
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