Shota Aoyama (Yuto Iuchi), siempre en el centro de atención y popular, pero con un aire distante, y Yo Chikawa (Atsushi Akune), un lobo solitario de excelentes calificaciones. No saben el nombre ni la clase del otro, pero recuerdan perfectamente sus rostros. De personalidades opuestas, un día se encuentran en el descansillo de las escaleras que llevan a la azotea. En ese espacio solo para ellos, donde el bullicio parece quedar aislado, comienzan a confesarse aquello que no pueden decir a nadie. En un rincón del campus donde nadie los ve, comparten un par de auriculares y escuchan la melodía de una guitarra, y sin darse cuenta, sus corazones laten al unísono.
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