Cuando los monstruos devoran el terror humano, el miedo se convierte en el arma más letal, excepto para Evan. Mientras la Agencia de Respuesta a Crisis está desbordada y la gente se rinde, Evan enfrenta a esas criaturas horribles con total calma. De hecho, le intriga más su sabor que su amenaza. No es valentía: simplemente está loco. Su demencia podría ser la única esperanza de la humanidad en un mundo devorado por el miedo.