Ante la doble mirada crítica de su fría madre ejecutiva y de la mejor amiga de esta, él coquetea sin parar con una dulce diosa mientras lidia con las locuras de sus hermanas, que no paran de sabotearlo. Entre crisis cotidianas y situaciones caóticas, con una paciencia extrema rompe los prejuicios, conquista a la diosa e incluso logra conquistar por completo a su propia madre.