La luz del sol entra oblicua en el estudio y la modelo se desnuda frente a todos y sube al centro. Apenas el carboncillo traza la clavícula, ella ya está húmeda entre las piernas. La pintora se acerca con la excusa de corregir la pose, pero sus dedos descienden por la cintura. Dos cuerpos se enredan entre los caballetes: besos húmedos, lamidos, jadeos entre las piernas, mientras afuera una cámara apunta en secreto a esta sesión de dibujo.