Una voluptuosa campesina con un ajustado vestido azul, cuyo pecho amenaza con desbordarse, trabaja en el campo de maíz cuando un rudo labrador posa sus ojos en ella. Aprovechando que no hay nadie, ambos se adentran en lo alto del maizal para entregarse a un encuentro furtivo. El hombre le arranca la ropa con brusquedad y sus grandes manos amasan aquellos pechos pesados y suaves, mientras ella jadea y enreda sus piernas alrededor de la cintura de él.