Un anciano vive tranquilo cobrando cada mes el alquiler de varias casas antiguas del centro, pero siempre hay inquilinas maduras que llaman a su puerta. Un sistema se activa en silencio y convierte cada cobro en un juego secreto. Bajo las luces de la noche, ellas se acercan cansadas o ansiosas, y el deseo se enciende poco a poco en cada trato.