En la mediana edad, Liang Yuan se enfrenta a una decisión imposible. Su esposa, Fang Qing, padece un tumor y necesita tratamiento urgente; un viejo compañero de estudios aprovecha para tentarlo con dinero y pedirle que sea flexible en su trabajo. Entre la enfermedad de su ser querido y sus principios profesionales, Liang Yuan vive atormentado. Una tarea escolar de su hija —escribir una carta a mano— despierta en él un recuerdo de juventud que creía enterrado. El tiempo retrocede a 1988: con catorce años, Liang Yuan esconde una carta dirigida a su yo del futuro en el hueco de un álamo de tronco torcido. Los fragmentos de su infancia no dejan de aflorar. Su madre, Chen Xiulan, le enseña con una regla de madera que hay que tener dignidad y no cruzar ciertos límites; ya de niño, por robar dinero de casa para rescatar a un gato callejero, recibe de ella un castigo severo.