El protagonista abre los ojos y, antes de darse cuenta, ya ha sido transportado al reino demoníaco. Apenas alcanza a preguntarse quién es y dónde está cuando una princesa de cabello plateado lo carga hasta el castillo y lo encierra a la fuerza en la cámara nupcial. Tras una noche de pasión intensa, es arrojado sin piedad del castillo y humillado hasta lo indecible; pero luego despierta un poder arrollador. Más tarde, una santa elfa se le insinúa y, bajo el pretexto de la doble cultivación, lo somete y lo reclama sin freno. Escenas explícitas de pasión desbordante que acelerarán tu pulso.